Esta expresión la copio del Editorial del último número de la revista Profesiones y la veo muy oportuna a la hora de definir de un modo sencillo en qué punto estamos, con dos leyes aprobadas y una ley y un real decreto por llegar. De todas formas, con este post solo pretendo ‘compartir asombro' por lo ocurrido ayer en el Congreso. El resultado del mismo podéis leerlo en la web de Unión Profesional. El Pleno aprobaba ayer la Ley Ómnibus y lo hacía rechazando buena parte de los avances alcanzados en el Senado. Eso, en sí mismo, no es novedoso. ¡Pero es que se rechazaron incluso enmiendas de consenso! Es como llevar al otro extremo la disciplina de voto. Si en esta última todos los miembros de un mismo grupo parlamentario votan lo mismo en bloque, en el caso de ayer, diputados y senadores de un mismo grupo parlamentario se desmentían y evidenciaban visiones antagónicas de la reforma.
Como ciudadano, asumes el juego político. La democracia se puede permitir estos márgenes centrados en geometrías variables, empecinamientos inexplicables y acuerdos que pasan de ser negociados a ser regateados. Han existido siempre, pero cuando un día te da por reflexionar sobre ello... Ayer lo reflexioné desde la tribuna de periodistas. Ayudó mucho que al llegar me encontrara con más gente en la tribuna que en el hemiciclo. Asistir a una sesión parlamentaria desde la tribuna tiene un punto Gran Hermano. Y los habitantes del hemiciclo desconciertan mucho. Apenas interactúan entre sí, y si lo hacen suele ser en corrillo dando la espalda al ponente de turno. La mayoría de la minoría presente se pierde en su rico mundo interior o adelanta gestiones a través del móvil o del portátil u hojea el periódico del día. Aunque a la hora de votar, todos en sus asientos y ¿1, 2 ó 3?
... Al margen de esta digresión, estamos a solo unos días del día después del que hablamos semanas atrás así que aprovecho para dejaros aquí un repaso por lo que puede significar:

