Nos encontramos en la actualidad con un contexto migratorio en profundo cambio, en circunstancias coyunturales que muy posiblemente condicionen el trabajo presente y, sobre todo, futuro de todos los agentes que intervienen en la gestión del fenómeno migratorio, un nuevo contexto creado por la situación de una intensa crisis estructural.
El fenómeno de la inmigración tiene ya hoy y lo tendrá en el futuro un eje destacable: La integración. Desde luego la integración abarca diversas dimensiones, como la social, la jurídica, la económica y la cultural.
La mayoría de las personas inmigradas han venido para quedarse y es preciso que se realice su integración en derechos y en deberes; reconociendo y garantizando los Derechos Humanos de las personas migrantes. Si no se produce la integración, o no se realiza adecuadamente, la situación social podría poner a prueba la solidez de nuestros Estados sociales y democráticos de derecho.
Si las políticas de integración fracasan, podemos asistir a importantes brotes de xenofobia que deriven en acontecimientos de confrontación social poco deseables; máxime si tenemos en cuenta que las cifras de irregularidad pueden verse incrementadas en los próximos meses como consecuencia de una crisis económica aguda que en muchos casos impide la estabilidad de los permisos residenciales y de trabajo.
Debemos tomar plena conciencia de que la xenofobia y el racismo (ahora más o menos latentes en nuestras sociedades europeas) sólo pueden ser combatidos en tiempo de crisis con fuertes dosis de generosidad y solidaridad, que deben exigirse a todos los sectores sociales, así como también deben transmitirse a todos ellos.
De cómo seamos capaces de afrontar esta tarea dependerá el éxito o el fracaso en la resolución de los retos que comporta la convivencia de personas de muy diferentes orígenes, culturas y estratos socioeconómicos.
El Gobierno, presionado por todos los Grupos Parlamentarios, ha decidido restituir los 59 millones de euros del Fondo para la integración de los inmigrantes que en decisión, ahora calificada de errónea, había recortado de los presupuestos del Ministerio de Trabajo e Inmigración. Saludamos la rectificación y esperamos que a tiempo de reactivar importantes iniciativas integradoras a punto de quedar colapsadas por la equivocada medida.
