¿Ha endurecido la Administración los trámites de inmigración?
¿Se están detectando denegaciones en expedientes cuya documentación no está perfecta?
Estas y similares preguntas se vienen planteando con gran frecuencia muchas personas que se relacionan o trabajan con la administración española de inmigración.
Al respecto, y en términos generales, debemos decir que efectivamente se aprecia un mayor rigor a la hora de examinar e instruir los procedimientos migratorios. Pero, a nuestro juicio, el problema, no es la rigurosidad, sino una muy deficiente descentralización administrativa que provoca soluciones distintas para supuestos similares, según la oficina de extranjeros en la que se tramita la solicitud.
Es cierto que se observa una mayor rigurosidad en el examen de las circunstancias que deben reunir los empleadores para poder contratar, así como que las discrepancias acerca de los requisitos precisos para la renovación de las autorizaciones están siendo frecuentes; todo ello está dando lugar a abundantes litigios.
Y ello por que entre los derechos de los ciudadanos se encuentran los de no estar obligados a presentar documentos no exigidos por las normas aplicables al procedimiento de que se trate o que ya se encuentren en poder de la administración actuante. La administración solo puede requerir la aportación de documentos que resulten necesarios para la correcta resolución del expediente.
En definitiva lo que se deberá acreditar es la solvencia empresarial para garantizar la actividad continuada del trabajador durante el período de vigencia de la autorización, la realidad y necesidad de la contratación, o el cumplimiento de los requisitos legales y reglamentarios para acceder a la renovación de las autorizaciones. La verdad es que las resoluciones judiciales dictadas hasta el momento están construyendo una interpretación jurisprudencial en muchos casos favorable a la a la concesión y renovación de las autorizaciones. Esperemos que la reforma que se anuncia de la normativa migratoria la recoja.
Por ello siempre insistiremos en que es conveniente asesorarse con un profesional especialista de confianza, pues cualquier procedimiento por inocuo que parezca puede tener efectos importantes y gravosos sobre la situación personal.
yo solo queria formar una familia junto a mi esposa
Yo tan solo queria formar una familia y tener hijos y ahora lo que tengo es un recurso de apelacion para que los hombres decidan si puedo tener a mi esposa junto a mi o deciden por lo contrario impedirmelo,dicho asi parece hasta subrealista como de otra epoca,triste que tengamos que soportar todo esta incertidumbre y cadena de injusticias,de que delito tenemos que defendernos mi esposa y yo ,que pecado hemos cometido,porque nos impiden una vida en comun donde nosotros queramos ,porque tenemos que ser todos los que pagemos por unos que si estan engañando,nosotros los que de verdad nos casamos por amor estamos dispuestos a que la justicia nos haga un seguimiento de nuestros matrimonios el tiempo que crean oportuno porque no escondemos nada tan solo queremos a nuestras esposas y esposos viviendo en el mismo hogar y formar una familia tranquilamente sin molestar a nadie.....graciasinmigración cite
Desde que trabajo en este tema me he dado cuenta de la gran discrecionalidad que existe a la hora de tramitar solicitudes iniciales, renovaciones, reagrupaciones, etc. Los inmigrantes siempre dicen que tenemos tantas leyes como provincias y desde luego a sus ojos así debe ser porque lo que a un compañero en un sitio le resuelven favorable a otro en iguales circunstancias se lo deniegan. Y ¿qué vamos a dejar para nuestros consulados?. Eso sí que es discrecional y además inalcanzable. Consulados en los que es imposible entrar, preguntar, no contestan los correos, ni los teléfonos, en los que las resoluciones vienen sin motivar o con motivos totalmente inadmisibles, etc.y, por supuesto, sin atenerse a plazos. Estoy de acuerdo en que las resoluciones judiciales suelen ser favorables pero, ¡tardan tanto! Y hablando de tardar, ahora mismo aquí están tardando para una renovación más de tres meses, más dos en envíar la carta para echar la huella, más uno en dar la tarjeta, o sea, con suerte 6 meses después. Imaginemos que tardaran en tramitarnos un pasaporte o un DNI 6 meses. ¡Vaya integración!