Llevo días sin escribir en este blog, eran demasiados los que hablaban de sus libros y yo he preferido callar, no ser uno de ellos. Hace unos años se hizo célebre la frase “Yo he venido a hablar aquí de mi libro” pronunciada por el insigne escritor don Francisco Umbral en un programa de televisión. Hoy en día podemos recordar ese momento las veces que queramos porque la red nos lo permite y porque nuevos personajes hacen versiones nuevas.
Lo que suscitó quizás alguna risa entre el público, hoy provoca vergüenza cuando se reproduce en otros contextos.
Me explicaré con dos ejemplos. Hemos conocido de primera mano el caso de la niña Mari Luz y se ha hablado de posibles disfunciones graves entre la Administración de justicia y la administración policial, cuya responsabilidad corresponde depurar.
A partir de ahí, cada uno ha aprovechado la situación para abrir su libro y leer la página que más le gusta.
En un periódico de tirada nacional se comenzaba el artículo de opinión con la desafortunada frase: “Un nuevo y estrepitoso fallo del sistema judicial se ha saldado con la muerte de una niña de cinco años”.
El planteamiento denota una falta total de conocimiento del principio de causalidad. La responsabilidad del sistema judicial respecto al retraso en la resolución del asunto deberá dilucidarse. Pero, más allá de eso, no cabe atribuir al sistema judicial una culpabilidad de un hecho ajeno, del presunto asesinato de Mari Luz. Nos faltan dotes adivinatorias para predecir el devenir de los hechos si el sistema judicial y policial hubiera funcionado como un reloj suizo. Y nos preguntamos hasta dónde debe elevarse la cadena de concausas.
El autor del artículo en cuestión moldea un hecho tan trágico para hablar del viejo libro del mal funcionamiento de la justicia, precisamente, en estos momentos convulsos.
Es verdad que la administración de justicia en su conjunto debe hacer su propia reflexión. Ahora bien, creo muy injusto el olvido de otras instancias distintas a la judicial. Por esas mismas fechas, la secretaria de la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria, Carmen Delgado, consideró necesario que se tomen "otras medidas más allá de las judiciales" a la hora de tratar los casos de delincuentes como Santiago Del Valle, el presunto autor de la muerte de Mari Luz. Asimismo reclamó la implicación de instituciones sanitarias y sociales en la atención a personas "con trastornos sexuales" ya que, en su opinión, necesitan un tratamiento "más allá de la justicia".
Se puede hablar, tal y como lo hace la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, de gran fracaso social que parte desde los servicios sociales comunitarios, pasando por una inexistente atención pública a los problemas de enfermedad mental, por la inservible utilización de las penas privativas de libertad que no llevan aparejadas ningún tipo de tratamiento individualizado.
Hoy dejo abierto este otro libro
En el ámbito político tenemos el segundo ejemplo. La señora Esperanza Aguirre ha leído la página de su libro con aplomo: "Siendo consciente de que la legislación española habla de que la finalidad de las penas es la reinserción, puedo decir que estoy convencida de que la inmensa mayoría de los españoles creemos que, con un sistema igual al de Francia, donde hay cadena perpetua pero se reconoce que al cabo de 30 años se revisan esas penas, tendríamos una mayor seguridad", indicó Aguirre.
Este discurso no es nuevo para nadie que la escuche, es su libro, siempre su libro, endurecimiento de penas. Son las palabras utilizadas en la pasada campaña electoral y sobre las que opinó la compañera Patricia Moreno Arrarás con ironía fina en el artículo: "Esperanza, Mariano, la cárcel y la verdad" (Artículo de opinión sobre la campaña electoral del PP en materia de política criminal).
Como juristas que somos y grandes defensores de los derechos humanos nos preocupa esta manera de hablar tan poco reflexiva de la cadena perpetua. No reiteraré en demasía lo que ya otros han expuesto con gran acierto. En esta ocasión, el Boletín electrónico de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía recogía unos comentarios que os animo a leer íntegramente (Tras el caso de la niña Mari Luz y las peticiones de cadena perpetua). Sin olvidar el dolor de esa familia, nos recuerdan que nuestra constitución prohíbe los tratos inhumanos y degradantes; que tenemos un ordenamiento jurídico excesivamente riguroso en cuanto al sistema de penas se refiere, España tiene uno de los códigos más severos para castigar determinados delitos y que la Ley de cumplimiento íntegro y efectivo de las penas ha endurecido las penas de prisión, pero ello no ha supuesto ni mayor reinserción ni mayor seguridad ciudadana.
Reconozco que nos han sorprendido las declaraciones del portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGJP), Enrique López, pidiendo que se abriera una reflexión sobre la conveniencia de incorporar la cadena perpetua al Código Penal. Sus declaraciones han provocado que seis vocales del denominado sector "progresista" del CGPJ elevaran un escrito al Pleno solicitando la reprobación del portavoz y su cese como vocal del órgano de gobierno de los jueces. Dicha reprobación no se llegó a votar al haber explicado Enrique López, ante la prensa, que la citada reflexión la realizó a título personal.
Los análisis en caliente no son buenos, se precisa reflexión por parte de todos. Las asociaciones de jueces y fiscales llaman a la calma en este punto.
Por parte de la Asociación Profesional de la Magistratura, su portavoz, Antonio García, ha manifestado que los jueces deben razonar desde la serenidad y "no empezar a hablar de la cadena perpetua a las 24 horas de haber ocurrido un hecho horroroso y abominable".
Esta asociación considera que no se puede renunciar al actual modelo constitucional y volver a un derecho penal "primitivo de las cavernas".
Jaime Tapia, portavoz de Jueces para la Democracia, rechaza reflexionar sobre la cadena perpetua, porque está "proscrita por la Constitución".
También la asociación Francisco de Vitoria, a través de su portavoz, Lorenzo del Río, coincide en que desde un debate sosegado se podrá valorar la necesidad de algún cambio que evite las disfunciones que se puedan haber producido.
Para la Unión Progresista de Fiscales, la reflexión sobre el funcionamiento de la Administración de Justicia no debe dirigirse a un endurecimiento de las penas ya que el Código Penal establece respuestas jurídicas proporcionadas, sino a exigir a todos los operadores jurídicos que lo que hay, funcione.
Una última reflexión después de este largo escrito, es obligado leer muchos libros antes de forjar grandes ideas, nunca es suficiente la lectura de uno solo. Lean señores, lean y los que conocen la realidad penitenciaria escriban ese libro.
Politización
No, no me he equivocado en el título de mi comentario. No quería poner polinización, ahora que estamos en fechas, sino politización. Ése es el problema por el cual los miembros del CGPJ van cada uno por su lado. 10 vocales elegidos por el Congreso y otros 10 por el Senado, amén de su presidente, y del Tribunal Supremo, que lo eligen ellos mismos. Así nos va. En el resto estoy en total acuerdo con usted, Lourdes, la mejora en la prevención de los delitos en este país no pasa por preguntarle a las familias que han sufrido en sus carnes un hecho ultrajante y doloroso ni en establecer una penas privativas de libertad más duras, sino en el consenso, el diálogo y la puesta en marcha de todos los operadores que existen para ello (como usted bien menciona). Estamos acostumbrados a salidas de tono de políticos y miembros de las altas esferas judiciales de este país pero, insisto, en la politización y el perseguir la aceptación de las masas está el problema. Si tiráramos de ingenio y del uso de las instituciones y actores que existen en este país y les diéramos los medios que necesitan para hacer bien su trabajo, el sistema judicial y penitenciario funcionarían mucho mejor. No por aumentar la pena de prisión para un delito estipulado actualmente en 20 años a 100, vamos a conseguir que se cometan menos delitos. Eso está comprobado, por ejemplo, con Estados Unidos donde, no es que exista la cadena perpetua, es que existe la pena de muerte y aun así tiene uno de los índices criminales más altos del mundo. Esa es una solución medieval y rancia que nos llevaría a deshacer los pasos que tanto han costado hacer durante tantos años de avance respecto a los derechos de las personas. Así que como bien dice usted, más leer y, añado yo, menos prometer. Un saludo y si quieren echar un vistazo a mi blog jurídico: www.derechoalacarrera.blogspot.com/Leer menos y practicar más
Qué poco sabéis los abogados de la realidad penitenciaria. Deberías leer menos y practicar más, pues lo que está escrito en las leyes penitenciarias y el Reglamento, no tienen nada que ver con la realidad. Como las leyes en general... se aplican cómo quieren... y a quien quieren.... Ni se respetan, ni se cumplen. Se infringen diariamente y se vulneran los derechos humanos y Constitucionales. Hay que reformar las leyes... TODAS!! Y CUMPLIRLAS... TODOS!! Incluidos, y muy especialmente, quienes se supone que deben hacerlas cumplir, los jueces y los directivos de las prisiones.En diálogo con el comentario del 7/05/2008
No comparto sus conclusiones porque ha partido de premisas a mi entender erróneas. Luego el silogismo es equivocado. Usted dice que con las penas actuales no se cumple ni por asomo un mínimo de prevención general. Creo que es más habitual todo lo contrario, tanto las decisiones administrativas (junta de tratamiento y centro directivo) como jurisdiccionales toman en consideración el fin retributivo de la pena y de prevención general y especial y relegan a un plano muy secundario el fin reinsertador de la pena. En un estudio reciente del Síndic de Greuges de Catalunya, Rafael Ribó, en el que criticaba que el endurecimiento del Código Penal masifique las cárceles pese a tener una de las tasas de criminalidad más bajas de Europa, dijo que, aunque la Administración actúe bajo la legalidad penal, en ocasiones no lo hace bajo el "principio de rehabilitación". Mi experiencia profesional en materia penitenciaria me ha enseñado que los delincuentes NO gozan de beneficios penitenciarios a discreción sino que precisan ofrecer muchas garantías antes de que se los concedan, y más aún en casos en que el/la preso/a cumple condena por hechos delictivos graves. ¿Por qué creen Ustedes si no que el Consejo de Europa (no creo que éste pueda decirse que defiende teorías utópicas) ha dicho a principios de este año lo siguiente?: “España es ya el país con la estancia media en prisión más elevada de entre los 48 estados presentes en este organismo internacional” (noticia aparecida en el portal de derecho penitenciario (http://www.derechopenitenciario.com/noticias/noticia.asp?id=1264). LourdesA veces me asombra la facilidad con que se cambian las tornas, y hasta qué punto se llega a los totalitarismos. Por parte de quienes defienden teorías utópicas, seguidores del Sr. Dorado Montero, es muy fácil decir que hablar del endurecimiento de las penas es una especie de salvajada para depravados sádicos, que no tienen ni idea de Derecho. Yo soy abogada en ejercicio, en la rama del Derecho Penal, y si bien es cierto que la Administración no tiene culpa de que una persona decida cometer un delito o no, sí lo es que con las penas actuales no se cumple ni por asomo un mínimo de prevención general (ni siquiera especial, dadas las elevadas tasas de reincidencia actuales), por lo que no sólo es conveniente, sino IMPRESCINDIBLE revisar el sistema penitenciario actual. Los beneficios penitenciarios se conceden en la actualidad como si se tratara de un derecho cualquiera, en vez de una excepción, y el impresionante retraso en la Administración de Justicia hace que personas que deberían estar en prisión (recordemos que han pasado un juicio, y se ha decidido que lo mejor para el delinquente y el resto de la sociedad es que se le interne en un centro en el que será rehabilitado para su posterior reinserción social), y se encuentran "tan campantes", paseando por las calles a sus anchas. No sé si la cadena perpetua es la solución, pero sí que un enducrecimiento de las penas supondría un aumento de la función preventiva que estas deben tener, y actualmente resulta risible. Y, además, no me ruborizo al pensarlo, ni al decirlo, y considero que con ello sigo respetando los derechos humanos tan bien como cualquier impulsor de la reducción de las penas. Y si no, decidme, ¿cómo se lo hubierais explicado a los padres de esa chica?, ¿cómo le decís a una mujer que, por ejemplo, ha sido violada, que su agresor podría estar en la calle en unos dos años? Hay que pensar en la reinserción del delincuente, sí, pero también en la víctima, y en la seguridad ciudadana.
Para "sí y no"
Quizás hayas acertado con eso de que debiera de sentirse un poco culpable el sistema judicial. En fechas recientes me ha sido notificada una resolución judicial en un asunto relativo a una suspensión de condena de prisión, hacía mucho tiempo que dormía un largo sueño. ¿Es casualidad o el momento actual ha precipitado la urgencia de esta resolución? Quizás podemos hablar de otro tema, ¿es eficaz la inspección de Tribunales con los fines que persigue? Todo esto creo enlaza con el "sí y no" del visitante del anterior comentario. Deberemos estar atentos para ver si el sistema judicial hace su propia reflexión y se produce una mejora real. "Touché" "sí y no". Lourdessi y no
El sistema judicial se tendría que sentir culpable. Puede que no haya apretado el gatillo pero debe evitar llegar a situaciones como estaYo era de los que solo había leído un libro
Llevo algún tiempo como Abogado en ejercicio pero hasta este último año no había trabajado como Abogado penitenciarista. Hasta hace un año quizás yo hubiera planteado medidas tan peregrinas como una cadena perpetua, la típica expresión "que paguen por lo que han hecho". Mi visión de la realidad carcelaria ha cambiado. Creo que la sociedad e incluso una parte importante de la profesión no conoce este mundo tan cerrado, tan oscuro, a veces tan indefenso. Yo no lo conocía. Aunque no tengo mucha experiencia me apetecía participar en este blog, gracias por darme esta oportunidad. Cordiales saludos a ti Lourdes y a quienes te visitan y participan en el blogDía internacional del libro
Por ser ayer precisamente el día internacional del libro tiene gran sentido Lourdes tu consejo. Al leer el blog he recordado el Manifiesto por un debate Político Criminal Racional que valientemente firmaron más de cien Magistrados, Abogados, Fiscales, etc. En él de manera casi premonitoria se apostillaba que el recurso al derecho penal es sólo una de las técnicas disponibles, pero no la única. Y, por su peculiar naturaleza, es precisamente un medio del que debe hacerse un uso en última instancia y presidido por la moderación. Además, en este punto, no cabe soslayar que España es uno de los países de la Unión Europea con menor tasa de delitos, pero con uno de los índices más altos de personas privadas de libertad. Alzaron la voz por algo que consideraban irracional: - usar la política penal como única ratio; - hacer propuestas legislativas con desconocimiento del objeto de regulación; - sostener que el endurecimiento de las penas basta para reducir los índices de delincuencia; - reformar compulsivamente las leyes sin una previa evaluación de las posibles deficiencias de la legislación derogada y de la verdadera eficacia de la que se promueve; - y, desde luego, postular reformas legales al margen e incluso en contra de la Constitución. Hoy firmaría ese manifiesto. Pero no por ello no me compadezco del dolor de la familia de Mari Luz. Cada cosa en su sitio, se trata de dos cuestiones muy diferentes. Un saludo y adelante con temas tan actuales. Luis