Las noticias sobre la crisis económica han dejado orillada otra noticia que por su gravedad va camino de ser uno de los mayores desastres ambientales de la historia contemporánea. Me refiero a la explosión de la plataforma que gestiona la empresa BP frente a las costas del Estado de Lousiana (Estados Unidos) y que desde el 22 de abril de este año no deja de verter petróleo que algunos han cifrado en más 10.000 toneladas diarias.
Para tratar de paliar la imagen de las grandes manchas de petróleo en la superficie marina, se han utilizado los dispersantes químicos hundiendo la misma. Lo que no sabemos y tardaremos años en saberlo será la grave contaminación de esas sustancias químicas que se han vertido para tratar de frenar y maquillar la catástrofe con las afecciones ambientales inherentes a dicho tratamiento.
En este estado de cosas todavía tiene más razón el conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente que se celebra el día 5 de junio, fecha establecida por la Asamblea General de Naciones Unidas y en la que se recuerda la Conferencia de Estocolmo celebrada en 1972 sobre el medio ambiente humano y que sin duda fue el inicio del moderno derecho ambiental.
Tal vez si nuestros sucesivos gobiernos hubieran seguido los 26 Principios que se comprendían en la misma, probablemente en estos momentos no nos encontraríamos lamentándonos por estar padeciendo las secuelas de un modelo ambientalmente insostenible como el que hemos tenido y seguimos manteniendo. Por ello habrá que recordar ese Principio 1º de la Conferencia de Estocolmo y pensar en que habrá que seguir divulgándolo para que llegue un día a ser una realidad:
"El hombre tiene derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras".
Mientras este día llegue, seguiremos abogando por ello.
José Manuel Marraco Espinós
Abogado