Es cierto. Estamos inmersos en una profunda crisis económica, la primera de nuestro joven siglo. La crisis afecta de lleno a las empresas, a las organizaciones, pero sobre todo a las personas (paro, precariedad laboral, pérdida de la vivienda, en muchos casos...).
A medida que pasan los meses, más allá de los vaticinios de los expertos en economía y de los pronósticos de los mandatarios políticos, una realidad se impone con una fuerza incontestable, el reconocimiento de que estamos viviendo una crisis global, radical y profunda que traspasa la esfera económica.
Todas y todos percibimos que se trata de una crisis de nuestros modelos vitales, de la forma en que los seres humanos nos manejamos en el mundo. Muchos hablan, y no les falta razón, de crisis de valores.
Demasiado tiempo viviendo en la competición, la lucha, el individualismo y la avaricia. Modelos de organización basados en el enfrentamiento y en la obtención de la victoria sobre la base de la destrucción del "contrario".
Afortunadamente, también escuchamos mensajes que nos recuerdan que el término crisis es sinónimo de oportunidad, cambio y transformación. Los hombres y mujeres que apostamos por modelos vitales basados en la colaboración y cooperación, estamos empeñados/as en persistir en esta filosofía, aplicándola también a nuestros ámbitos profesionales.
Los profesionales que trabajamos con los conflictos jurídicos comprobamos con inquietud que, en estos momentos, se está produciendo un incremento de procesos judiciales de resultados inciertos en muchos casos, sobre todo en las esferas civil y mercantil, a la vez que en esferas relacionadas con los conflictos personales y patrimoniales de dimensión familiar. Los protagonistas (los afectados y afectadas) se lo piensan dos veces antes de acudir a la Administración de Justicia en busca de soluciones a las graves crisis conyugales y de pareja.
Los/las profesionales que trabajamos en este campo, tenemos la obligación de ofrecer salidas dignas a estas situaciones. El recurso a la Mediación puede ser, en muchos casos, una buena alternativa. Responsabilidad frente a pesimismo. Resolución frente a pasividad. Es lo que espera la sociedad de todos nosotros/as.
Mediación a la deriva
Hola Juana, soy Mario de Ourense, estuve en el encuentro en nuestra ciudad que organizó el Colegio Oficial de Abogados de Ourense. La situación que vemos en Mediación es que depende totalmente del juez titular del juzgado, y en el momento que este falta por baja traslado o cualquier otro motivo, es necesario empezar otra vez de nuevo. Cómo se podría hacer de otra manera??? qué debería hacer el CGPJ??? como instaurar un servicio propio de la administración de justicia, con entidad propia y con independencia. Un saludo